Un sujeto fue acusado formalmente este miércoles por montar una sistemática maniobra defraudatoria en perjuicio de un hombre a quien le prometió la venta de un vehículo y lo despojó de $1.400.000. La audiencia fue requerida por la Unidad Fiscal de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad del Centro Judicial Concepción, conducida por Gerardo Salas.

Durante la jornada, el auxiliar de fiscal Juan José Ibañez formuló los cargos correspondientes y solicitó medidas de coerción de menor intensidad por un plazo de seis meses contra el imputado.

El engaño, paso a paso

Según la investigación, la maniobra comenzó a gestarse a mediados de diciembre de 2024. El acusado, valiéndose de la confianza que le brindaba un vínculo familiar con la víctima, le ofreció en venta una camioneta Renault Duster. Para dar apariencia de legalidad, se presentó como un intermediario habilitado y prometió gestionarle un crédito prendario ante el Banco Santander.

Para afianzar el engaño, el estafador llevó el vehículo al domicilio del comprador y le permitió realizar una prueba de manejo. Con la operación supuestamente encaminada, le solicitó la entrega de $1.000.000 en concepto de seña, dinero que fue transferido el 27 de diciembre a la cuenta bancaria de la esposa del imputado.

Cabe destacar que la verdadera titular de la camioneta jamás había autorizado al acusado a pactar condiciones de venta ni a recibir dinero en su nombre. Sin embargo, para mantener el engaño, el sujeto le envió a la víctima un recibo apócrifo vía WhatsApp con un número de DNI falso y la firma fraguada de la dueña del rodado.

Falsos gastos y excusas

El 30 de diciembre, el imputado dio un paso más e inventó que los gastos administrativos del crédito y la transferencia ascendían a $829.140, logrando que la víctima le transfiriera $400.000 adicionales como adelanto para trámites bancarios que nunca se iniciaron.

Entre enero y marzo de 2025, ante los reiterados reclamos del comprador para concretar la entrega del vehículo, el acusado recurrió a respuestas evasivas y excusas sobre supuestas verificaciones técnicas. Incluso llegó a culpar falsamente a la titular del vehículo, afirmando que ella tenía el dinero y se negaba a devolverlo.

La fiscalía determinó que toda esta puesta en escena provocó un perjuicio económico directo a la víctima por un total de $1.400.000, en exclusivo beneficio del imputado.