El chavismo y una fracción de la oposición representada en la Asamblea Nacional de 2015 iniciarán conversaciones esta semana bajo la tutela directa de Estados Unidos. Dinorah Figuera, presidenta de la instancia opositora —y considerada por Washington como la última elegida democráticamente—, había señalado que la agenda de trabajo se centraría en la construcción de una ruta hacia las elecciones, a través de una remodelación institucional. Diosdado Cabello, jefe del Partido Socialista Unido de Venezuela, ha señalado este lunes que el único punto que llevarán a la mesa será el levantamiento de sanciones, el que ha sido el tema exigido por el Gobierno para hacer cualquier concesión democrática. “Nosotros vamos con una sola propuesta: la paz de este país, el levantamiento de sanciones debe ser parte de ese diálogo, claro”, dijo Cabello en una rueda de prensa semanal del PSUV, transmitida por el canal estatal Venezolana de Televisión. El también ministro de Interior subrayó que “dialogar no significa capitular” y afirmó que el chavismo irá unido “en un solo bloque”, mientras aseguró que la oposición se ha “dividido” por estas conversaciones. Ha aprovechado para exacerbar la división opositora. “El sector opositor, no sé cuántos pedacitos hay. Ese proceso de diálogo ha dividido más a la oposición. Ahora hay más pedacitos”, afirmó. Las conversaciones del próximo 1 de agosto las lidera la exdiputada opositora Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y hermano de la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Esta tercera vía que ha diseñado el Departamento de Estado para iniciar la transición no se trata de una conversación bilateral entre grupos parlamentarios. Washington ha insistido en que la única instancia que goza de su reconocimiento es la Asamblea de 2015, a quien Donald Trump respaldó en 2019, cuando desafiaron la legitimidad de Nicolás Maduro y se convirtieron en Gobierno interino. Desde entonces, esta instancia también tiene facultades jurídicas sobre activos de Venezuela en Estados Unidos, por lo que resulta clave para la recuperación de Citgo, sometida a la presión de acreedores de la deuda venezolana. Esta etapa de entendimiento ha levantado expectativas de que desemboque realmente en una transición diseñada desde la Casa Blanca, pero también fue interpretada como una maniobra que intenta dejar de un lado a María Corina Machado. La líder opositora había anunciado en mayo que encabezaría las negociaciones con el chavismo para llegar a elecciones. El anuncio lo hizo durante un encuentro en Panamá en el que participaron los dirigentes de los partidos políticos que la respaldan, quienes firmaron un acuerdo para apoyarle. Con esta decisión se anticipaba a la ruta que ya se estaba gestando desde el Departamento de Estado y que se concretó a principios de junio, poco antes de los terremotos, con el sorpresivo regreso de Dinorah Figuera al país, después de estar seis años en el exilio, para reunirse con Jorge Rodríguez. El entorno de Machado y la propia Plataforma Unitaria había evitado referirse a las negociaciones que comienzan esta semana, sin que sea público aún el cronograma, objetivos, participantes y mecanismos de seguimiento. Este domingo, la líder opositora y Edmundo González Urrutia dijeron en un comunicado que esperaban que este diálogo logre un “cronograma electoral presidencial oportuno”, entre otros objetivos. Además, aclararon que no participaron en el “diseño, construcción y funcionamiento” de esa vía de diálogo, que cuenta con el acompañamiento de Estados Unidos, pero advirtieron que no la obstaculizarían sino que la evaluarían “con base en logros concretos y verificables: la recuperación de las instituciones democráticas, la liberación de todos los presos políticos, garantías reales para todos los actores sin exclusiones, un cronograma electoral presidencial oportuno y el pleno respeto a la soberanía popular”. Desde hace semanas, distintos dirigentes de la oposición venían insistiendo en la necesidad de que Machado, la líder que cuenta con el mayor respaldo popular en el país, fuera parte del proceso. La propia Figuera señaló su importancia en un mensaje la semana pasada.