Moody’s anticipa un deterioro de la banca en América Latina en 2026 por el empeoramiento macroeconómico, la inflación y el crédito más caro. Moody’s Ratings advierte que la banca de América Latina enfrenta un escenario de creciente vulnerabilidad en 2026, alimentado por el deterioro de las condiciones macroeconómicas, el avance de la inflación y el encarecimiento del crédito. En su informe más reciente, la agencia señala que los sistemas bancarios de la región experimentan un aumento en los riesgos asociados a la calidad de los activos. Según Moody’s, el pico del deterioro podría producirse entre el segundo y tercer trimestre de 2026 y los altos costos por provisiones para cubrir pérdidas se mantendrán elevados durante el resto del año, afectando la rentabilidad de las entidades financieras. El documento destaca que los bancos han visto erosionada la capacidad de pago de consumidores y empresas luego de varios años de expansión crediticia, una tendencia que afecta particularmente a los segmentos de crédito al consumo y a las pequeñas y medianas empresas (pymes). Para limitar el impacto, los bancos han endurecido los criterios de otorgamiento de nuevos créditos y han extendido el uso de garantías gubernamentales, sobre todo para préstamos destinados a pymes. Según Moody’s Ratings, países como Argentina y Brasil muestran los mayores focos de tensión, con tasas de morosidad en alza y un incremento del endeudamiento familiar que supera la capacidad de pago. Moody’s advierte que la calidad de los activos y la rentabilidad de la banca regional se verán afectadas por costos de provisiones altos durante 2026. El reporte identifica que el crecimiento acelerado de los créditos no garantizados y la competencia impulsada por fintechs y bancos digitales han elevado el apalancamiento de los hogares. En este contexto, la morosidad de las familias argentinas llegó al 12,1%, el nivel más alto en dos décadas, mientras que en Brasil la presión recae tanto en el segmento minorista como en el de pymes. México y Colombia también figuran como casos a monitorear, por la rápida expansión del crédito y las señales de fragilidad en la recuperación económica. Chile y Perú aparecen en el informe como países con menor deterioro, aunque persisten riesgos ligados a la volatilidad global. Aunque el documento de Moody’s Ratings incluye a Perú en sus cuadros comparativos de indicadores clave, el análisis no lo señala como un foco de deterioro relevante. Las proyecciones macroeconómicas del país muestran una situación más estable que la de sus pares latinoamericanos. Según el informe, se espera que la inflación se mantenga baja, con un 2,0% para 2026, mientras la tasa de interés se proyecta en 4,3% y el crecimiento del PBI real en 3,0%. Perú muestra una posición más estable en la banca regional, aunque las pymes y el sector agrícola enfrentan vulnerabilidad por las tasas altas y los riesgos de El Niño. En materia bancaria, Perú no destaca por un incremento significativo de la morosidad ni en la cartera de consumo ni en el segmento corporativo. Moody’s subraya que los indicadores de riesgo crediticio en el país permanecen contenidos, a diferencia de lo que ocurre en otros mercados de la región. Además, el informe aclara que, aunque existen inquietudes en torno a empresas estatales como Petroperú, la exposición del sistema bancario a estos riesgos es limitada y cuenta con respaldo estatal. La presión sobre los hogares se explica por el sobreendeudamiento y el auge de créditos no garantizados, especialmente en Argentina y Brasil. Según Moody’s, el protagonismo de las fintechs y bancos digitales ha facilitado el acceso al crédito, aunque a costa de un mayor riesgo sistémico. En estos mercados, el incremento de préstamos a familias con menor capacidad de pago elevó la morosidad, una tendencia que preocupa a los analistas financieros. El informe de Moody’s Ratings señala que la mayor tensión para los sistemas financieros de América Latina podría darse entre el segundo y el tercer trimestre de 2026. México, con un nivel de endeudamiento familiar bajo en comparación regional, comienza a mostrar señales de presión debido al crecimiento del crédito y la desaceleración económica, de acuerdo con la calificadora. En el ámbito empresarial, el informe reconoce que las pymes resultan las más vulnerables, con dificultades para acceder a financiamiento y soportar tasas de interés elevadas. Las grandes empresas brasileñas han buscado alternativas en los mercados de capitales, mientras que las pymes de Argentina y Brasil registran incrementos en préstamos dudosos. El sector agrícola afronta mayores costos y riesgos climáticos, como el fenómeno de El Niño.