La Albiceleste se impuso 2-1 ante los Three Lions y se clasificó a la final del mundo. Los fanáticos volvieron a destacarse con su aliento a la Selección.
Argentina se impuso por 2-1 ante Inglaterra y, nuevamente, se clasificó a una final del mundo. Las selecciones volvieron a verse las caras en un Mundial y, como ocurre cada vez que se enfrentan, el partido comenzó mucho antes del inicio.
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En las inmediaciones del estadio de Atlanta, miles de hinchas argentinos coparon los alrededores con banderas, bombos y canciones, en una previa que ya anticipaba el clima que se viviría en las tribunas durante la semifinal de la Copa del Mundo 2026.
Cuando ambos equipos saltaron al campo de juego, el ambiente alcanzó uno de sus primeros picos de intensidad. Durante la ejecución del himno británico, el aliento argentino fue tan ensordecedor que prácticamente no permitió escuchar la canción inglesa. El repertorio de los hinchas tuvo uno de los clásicos inevitables cuando se enfrenta a Inglaterra: “El que no salta es un inglés”.
Minutos después, llegó el turno del Himno Nacional Argentino y, aunque desde el sector inglés bajaron algunos silbidos, estos fueron rápidamente tapados por la multitud albiceleste, que lo cantó a viva voz e hizo vibrar todo el estadio.
El típico cántico contra los ingleses se repitió en distintos pasajes del partido y, durante largos tramos, el único sonido que predominó dentro del estadio fue el de la parcialidad argentina, que no dejó de alentar al equipo de Lionel Scaloni.
Otro de los momentos emotivos llegó con “Muchachos”, la canción que nació durante el Mundial de Qatar 2022 y que volvió a convertirse en la banda sonora de la Selección. La letra, que recuerda las Islas Malvinas, la tercera estrella y menciona a Diego Maradona alentando “desde el cielo”, adquirió un significado especial en un cruce frente a Inglaterra.
La figura de Maradona volvió a sobrevolar el partido de manera inevitable. Su histórica actuación en los cuartos de final de México 1986, con el recordado gol de la Mano de Dios y el considerado el mejor gol de la historia de los Mundiales, sigue siendo uno de los capítulos más emblemáticos de esta rivalidad. Para muchos hinchas, cada enfrentamiento entre ambos seleccionados trasciende lo futbolístico y revive una historia cargada de simbolismo.
Además, desde la Guerra de Malvinas de 1982, los enfrentamientos entre ambas selecciones también arrastran un inevitable trasfondo histórico y político que, aunque no sea el eje del partido, siempre forma parte del contexto que rodea este clásico mundialista.
Ya sobre el cierre de la primera etapa, desde las tribunas argentinas también se escucharon silbidos dirigidos al seleccionado inglés, en otro episodio de una noche marcada por el folclore de una rivalidad que continúa escribiendo nuevas páginas.
En los minutos finales, cuando el 1-1 parecía sentenciar el partido al tiempo suplementario, apareció Lautaro Martínez para marcar el gol del triunfo y desatar un estallido en las tribunas. El tanto del delantero no solo aseguró la clasificación de Argentina, sino que también provocó una explosión de festejos entre los miles de hinchas albicelestes presentes en el estadio.
Tras el partido, los aficionados argentinos cantaron junto a los jugadores: "Un minuto de silencio para Inglaterra que está muerto". Emocionados hasta las lágrimas, festejaron el pase a la final donde espera España: "El domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar".
Así, una vez más, la Albiceleste no solo se impuso dentro del campo de juego, sino también en las tribunas, donde el aliento de sus hinchas volvió a hacerse sentir de principio a fin.
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