El último subcampeón y máximo favorito estuvo lejos de su nivel, maniatado por España, y el sábado jugará por el tercer puesto.
Tuvo poco trabajo y no consiguió transmitir seguridad cuando España aceleró. No apareció con ninguna intervención decisiva. En el gol de Porro
Sufrió en defensa, especialmente cuando España cargó por su sector, y aportó muy poco en ataque. Nunca logró imponer su físico.
Quedó expuesto por la movilidad del ataque español y sufrió cada transición. Nunca encontró la forma de controlar los espacios.
No llegó a la media hora, se fue lesionado y sin intervenciones de relevancia.
La torpeza en el penal: rechazó la pierna de Yamal. Fue el más flojo de la última línea. Sufrió constantemente con Lamine Yamal y tampoco ofreció soluciones ofensivas.
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Corrió y mostró despliegue, pero casi nunca logró recuperar el control del partido ni darle pausa a Francia.
No pudo adueñarse del mediocampo. Llegó tarde a la presión y perdió la batalla táctica frente a los volantes españoles.
Muy impreciso. No desequilibró en el uno contra uno y estuvo lejos de generar peligro constante. Apenas un remate que se le fue ancho.
Jugó su primer tiempo más flojo del Mundial, perdiendo la pelota cada vez que encaró. Participó poco y nunca encontró espacios para conectar con los delanteros. España logró reducirlo y mantener lejos de la creación al que fue el gran asistidor del Mundial.
Su inclusión fue para ayudar defensivamente a Digne porque colabora más que Doué.
No logró imponer su 1 vs 1 en ataque .
Decepcionante actuación del mejor futbolista de Francia a lo largo del Mundial. Pasó ochenta minutos inadvertido y recién en los minutos finales se activó para buscar algunas situaciones individuales, aunque no prosperó. Una despedida muy opaca, sobre todo por lo que se espera de él.
Ingresó en reemplazo de Saliba, lesionado. También padeció los movimientos entre líneas de España. Terminó desbordado por la velocidad y la precisión del rival.
Su ingreso no cambió el trámite, siguió manejando la pelota España. Generó algún tiro libre con su habilidad.
Con Olise apagado, el jugador Del City se imponía para ingresar pero tampoco fue solución.
Ingresó por Digne para intentar controlar más a Yamal y porque el titular ya tenía amarilla. Nada varió.
Sacar a Koné del equipo titular no resultó. Tampoco el sistema con cuatro delanteros para enfrentar a un equipo que maneja mucho la pelota. No aprendió de las derrotas de los últimos años ante España. El tiki taka fue su Waterloo. Una despedida inesperada para uno de los ciclos más importantes de la historia de Francia.







