La remera Leah Daniela Almeida desertó este lunes de la delegación cubana en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, según confirmó el periodista Francys Romero a partir de varias fuentes. La atleta, originaria del poblado de Máximo Gómez, en el municipio de Perico, provincia de Matanzas, abandonó la concentración del equipo cubano poco antes de que la delegación emprendiera el regreso a la isla. Lo que hace el caso especialmente llamativo es el momento: Almeida se marchó apenas dos días después de conquistar la medalla de bronce en la prueba de Doble Par de Remos Cortos (peso ligero femenino), junto a su compañera Ana Laura Jiménez, con un tiempo de 7:36.59 minutos el 25 de julio. Esa presea fue, además, la primera medalla que Cuba sumó al medallero en estos Juegos, por detrás de México —que se llevó el oro con Edith Márquez y Aylin Madueña (7:22.51)— y Venezuela, que obtuvo la plata con García y Meneses (7:32.78). Las autoridades deportivas cubanas no han emitido ninguna declaración oficial sobre la salida de la remera ni sobre las circunstancias en que se produjo. El caso de Almeida convierte en patrón lo que el régimen preferiría presentar como excepción. El primer atleta cubano en abandonar la delegación durante estos Juegos fue el portero de hockey sobre césped Moisés David Torres Puig, de 21 años y natural de Las Tunas, quien desapareció el 24 de julio mientras el equipo asistía como espectador a un partido de la selección femenina cubana. Un funcionario de la delegación, Oscar Sánchez Serra —director del periódico Jit—, confirmó la deserción de Torres Puig el 26 de julio, aunque intentó minimizarla describiéndola como una decisión personal. Mientras tanto, la familia del portero hizo un llamado público de ayuda, señalando que el joven se encontraba en situación de vulnerabilidad, sin pasaporte y sin red familiar cercana en República Dominicana. El fenómeno no comenzó con los Juegos. Entre el 15 y el 18 de julio, nueve de los 12 integrantes del equipo cubano de canotaje desertaron en Montreal, Canadá, en lo que fue descrito como la mayor deserción registrada en esa disciplina para el deporte cubano; cuatro de esos atletas estaban inscritos para competir en Santo Domingo. El patrón se repite en cada cita internacional: en los Juegos Centroamericanos de San Salvador 2023, cinco jugadoras cubanas de hockey sobre césped abandonaron la delegación; en 2025 se registraron deserciones en balonmano, atletismo y lucha, entre otras disciplinas. Cuba inscribió 504 atletas en 42 disciplinas para Santo Domingo 2026, una delegación que llega a la competencia marcada por las bajas antes y durante los Juegos, reflejo de la crisis que empuja a los deportistas a aprovechar cada salida al exterior para no regresar.